sub 22 masculino A
Victoria con dos caras en una mañana de madrugón y ajustes.
El Sub-22 masculino se llevó una victoria trabajada en un escenario que, desde el calentamiento, ya presentaba desafíos extradeportivos. El madrugón y las dimensiones reducidas de la pista local amenazaron con atrapar al equipo en un partido trampa ante un rival que, sobre el papel, era inferior, pero que supo aprovechar cada concesión.
Un arranque espejismo
El inicio fue inmejorable. Con un parcial de 2-12, los nuestros salieron decididos a cerrar el trámite por la vía rápida, castigando la defensa rival con transiciones fluidas. Sin embargo, la relajación prematura y la falta de adaptación al campo pequeño empezaron a pasar factura. Los despistes en el balance defensivo y, especialmente, la ausencia de un cierre de rebote sólido, permitieron al conjunto local recortar distancias hasta el 11-17 al final del primer acto.
El bache de la individualidad
El segundo cuarto fue un intercambio de errores que no benefició a nadie. El equipo entró en una espiral peligrosa: pérdidas de balón evitables y una preocupante tendencia a la «guerra por cuenta propia». En lugar de confiar en el sistema para abrir una defensa cerrada por el espacio, se buscó la solución individual, lo que solo sirvió para acentuar el atasco ofensivo. Al descanso, la ventaja era mínima y las sensaciones, mejorables.
Reacción de autoridad y cierre
Tras el paso por vestuarios, el equipo recuperó su identidad. Se volvió a correr con sentido y a circular el balón con criterio, encontrando siempre al hombre liberado. Ese tercer cuarto (12-21) fue el golpe definitivo, mostrando una versión cercana a la perfección que desbordó por completo al rival.
Con el partido sentenciado en el último periodo, el ritmo decayó y el equipo se dejó llevar, permitiendo que el marcador no fuera más abultado. Una victoria que suma, pero que deja deberes claros en el cuaderno del entrenador: la consistencia en el rebote y la disciplina en el balance defensivo deben ser innegociables, independientemente del rival o la hora del salto inicial.
A DESTACAR: La capacidad de recuperar el juego colectivo en el tercer cuarto para romper el partido (de las 18 asistencias del partido 7 se concentraron en este cuarto).
A MEJORAR: El control de las pérdidas (29, un número inasumible) y la concentración defensiva tras parciales favorables.
Agradecer como siempre el trabajo de los juniors, personalizados en el día de hoy en Mario y Alonso.

