Hace unas semanas se nos escapó en un final igualado la posibilidad de ser primeras de grupo y evitar al máximo favorito al título. En aquel momento de decepción, una voz surgió desde el banquillo:
“No os preocupéis, venga quien venga competiremos y se tendrán que preocupar de nosotras.”
Y qué razón tenía Adriana aquel 14 de marzo.
Pero incluso antes del salto inicial, el equipo ya había empezado a competir algo mucho más importante. Nuestra capitana reunió al grupo y lanzó un mensaje claro: dejar a un lado lo externo, las dudas y los gestos negativos, y centrarse en lo que de verdad importaba: Competir juntas. Disfrutar. Demostrar todo lo construido durante la temporada.
Recordó que cada entrenamiento, cada lesión, cada alegría y cada momento difícil nos había traído hasta aquí… JUNTAS. Y que, quizá, este podía ser uno de los últimos momentos compartidos como equipo.
Con esa energía, salimos a pista.
El primer cuarto tuvo un claro color local. Marcamos el ritmo, elevamos la intensidad defensiva y dominamos el rebote, generando ventajas constantes. Alcobendas se mantenía gracias a acciones puntuales cerca del aro.
En el segundo cuarto, el rival subió líneas con una presión 1-3-1 a toda pista. Lejos de bloquearnos, el trabajo de la semana dio sus frutos: buenas decisiones, capacidad para romper la presión y encontrar ventajas. Nos fuimos al descanso +4, con buenas sensaciones.
Tras el paso por vestuarios, el partido se endureció. Bajó la anotación y Alcobendas se cerró en una 1-3-1 en media pista durante toda la segunda parte. Por momentos nos incomodó, especialmente por la falta de acierto exterior, permitiendo al rival ir cerrándose cada vez más.
El último cuarto fue un auténtico cara o cruz. En un final de máxima igualdad, la diferencia en el tiro libre terminó decantando el partido del lado visitante: 11 faltas señaladas a Aranjuez por 4 de Alcobendas en el último periodo, que se tradujeron en 15 tiros libres para ellas por 6 para nosotras.
Más allá del resultado, el equipo compitió como un verdadero bloque: con carácter, compromiso y orgullo. Tal y como pidió la capitana antes del partido: con esfuerzo, con una sonrisa y dejándolo todo en cada acción.
Porque sí, queríamos ganar… pero también queríamos disfrutar del camino, del juego y de estar juntas. Y eso, sin duda, se consiguió.
Ahora toca prepararse para una nueva batalla. Con solo 1 punto de diferencia la eliminatoria sigue completamente abierta.
Gracias a Daniela y María por venir a ayudarnos ante las ausencias y demostrar su compromiso con el equipo.
Jugadoras: Dafne Hernández, Jimena Tizón, Sara Verdugo, Daniela Verdugo, Valle Martín, Bea Pinto, Sofía Garcia, María Sánchez – Largo, María Campos, Emma Escudero, Irene Arribas, Aitana de Benito.
1º Entrenador: Oscar Martín
2º Entrenadora: Vanessa Burgos
Primer partido de la segunda fase el jugado este domingo. Desde el primer minuto, sabíamos que el partido iba a estar igualado y que debíamos de defender con intensidad en todo momento sin tener despistes, y en este primer cuarto es lo que hicimos. Al igual que en ataque tuvimos buenas situaciones.
En el segundo y el tercer cuarto el partido seguía igualado, no supimos tomar buenas decisiones, y perder balones aunque seguíamos compitiendo y metidas en el partido.
El último cuarto, conseguíamos dominar el partido en algunos momentos, y defender fuerte pero esto no nos sirvió y jugamos una prórroga, donde fueron superiores a nosotras, bajando la intensidad defensiva, y en ataque nos precipitamos tomando decisiones rápidas.
Aún así, nos quedamos con la actitud del equipo durante el partido, el esfuerzo colectivo y la capacidad de competir. Ahora toca seguir trabajando para seguir mejorando.
Partido sin la actitud, intensidad y concentración correcta. Desde la defensa no se aportaba ritmo al partido, no se defendían los 1×1, dejando al rival llegar a la zona muy fácil. Las ayudas tampoco eran las correctas, yendo blandos y con las manos, lo que provocaba hacer muchas faltas. Por último, tampoco se tenía la concentración de cierre de robando, dando segundas oportunidades al rival.
El ataque, sin ritmo desde la defensa, era muy estático, con poca velocidad en los pases y atacando a una defensa muy cerrada. De esta manera, costaba mucho sacar buenos tiros y según pasaba los minutos la confianza bajaba.
Sin energía no se puede competir los partidos, y aunque ya lo sabíamos de la primera fase, no lo hemos aprendido para mejorar en la segunda.

